Pero nunca había formado parte de un grupo para presentarnos a un concurso. Concurso de Country Line Dance. Además en la catedral de esta actividad: El Nashville Country Club. Tras una proposición "indecente" se desataron el manojo de nervios, inseguridades e incredulidades para acabar aceptando el reto.
Todo el trabajo de ensayos, experimentaciones de errores, sus correcciones, las desazones, las ilusiones, tuvieron su recompensa en una actuación impecable de todos los componentes del grupo y del disfrute del acontecimiento en su totalidad.
Ha sido una experiencia rejuvenecedora y una actualización de las verdades que dicen que siempre se está a tiempo de aprender algo nuevo y que también se pueden traspasar los propios límites cuando uno se lo propone, con la consiguiente alegría.
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