25 de mayo de 2011

Un Sueño.

Hace tres noches tuve un sueño revelador. Estaba en un tren con destino al trabajo cuando me doy cuenta que no tengo mi bolso -ese complemento del "vestir diario" que las mujeres nos han enseñado cuán útil es. Entonces entro en la lucha interior de decidir si vuelvo a buscarlo y llegar tarde al trabajo o continuar adelante, llegar a tiempo pero sin mi documentación, teléfono y otros complementos.
En ese instante surge en mi interior una decisión sorprendente. Elijo concentrarme en recuperar el bolso desde el tren. Osea, hacer que se materialice en mis manos, teletransportándose desde casa.
Sin perder un segundo me pongo manos a la obra. Centro todo mi Ser en la intención de recuperar el objeto distraído. Y en el proceso, siento cómo todo lo que soy se focaliza en ese deseo. A los pocos segundos, zas! el bolso aparece en mi regazo.
Siento este sueño como el mensaje de un ejercicio práctico de lo que puedo obtener si hago uso de toda mi energía enfocada en un anhelo, propósito que sea útil para mí.

11 de mayo de 2011

Una experiencia con botas

De pequeño me subí a un escenario para recitar una poesía, representar un entremés. De mayor, ya hace unos años, participé en demostraciones de Tai Chi.
Pero nunca había formado parte de un grupo para presentarnos a un concurso. Concurso de Country Line Dance. Además en la catedral de esta actividad: El Nashville Country Club. Tras una proposición "indecente" se desataron el manojo de nervios, inseguridades e incredulidades para acabar aceptando el reto.
Todo el trabajo de ensayos, experimentaciones de errores, sus correcciones, las desazones, las ilusiones, tuvieron su recompensa en una actuación impecable de todos los componentes del grupo y del disfrute del acontecimiento en su totalidad.
Ha sido una experiencia rejuvenecedora y una actualización de las verdades que dicen que siempre se está a tiempo de aprender algo nuevo y que también se pueden traspasar los propios límites cuando uno se lo propone, con la consiguiente alegría.

1 de mayo de 2011

Nueva Etapa

Tras dos años y medio viviendo en el Montseny, me he decidido a experimentar el vivir cerca del mar. Mucho ha sucedido en tan poco tiempo. Mucho he aprendido de una parte de mí mismo que suponía existía. Porque de otra parte, de la misma cara de la moneda, ha sido una sorpresa su revelación.
Y vivencias del residir en media montaña y estar alejado de los centros urbanos.
Guardaré dentro de mí todo ello y trataré de hacerlo útil en mi presente.